domingo, 31 de octubre de 2010

Dedicado Indedicable

Al ánimo frugal
al mal de sueños
a la lucha en el cansancio de las horas que me arrastran
hacia los fondos innombrables de las muertes
que nacen cada noche y cada mañana se evaporan.

A la perfidia homicida que me estanca la sonrisa
a la alegría postergada para un día que no llega
a los cantos que invitan a tristezas
como buitres navegando en la aspereza
de un cielo nauseabundo en el tabaco de chupete.

A la renuncia voluntaria al sol gratuito
al rechazo de las manos en caricia
al egoísmo egocéntrico
al paladar negro en cafeína
al humo de bencina
por comida.
Al tiempo regalado
a la pereza
a la mesa del calvario
en la que el diablo
baraja, corta y parte
para que pierda yo
para que gane él
para que siga jugándome la vida
sin jugarme un carajo
esperando
buscando algún atajo
sorteando cuanto bache haya o sospeche
en el camino,
para llegar…
¿Para llegar a dónde?
Llegar sin haber ido
hasta el final
hasta el último suspiro
sin haber suspirado
ante tus ojos
que me llaman,
que me invitan,
a la vida.

2 comentarios:

Pato dijo...

No te pierdas esos ojos que te invitan a la vida, poeta enorme, no te pierdas esos ojos y dedicale la mejor de tus sonrisas.

Ya te lo dije, no impoporta, va otra vez: POETA ENORME.

Besos.

Marcos A. Rodriguez Alemany dijo...

Bueno, gracias por el halago Pato (aunque me queda grande el título, es un orgullo ser reconocido justamente por alguien del oficio, una poetisa)... en cuanto a tu consejo, estoy en eso.