viernes, 22 de octubre de 2010

Memoria en el agua

Me moja esta lluvia,
estas gotas que están cayendo
y tal vez
más adelante
cuando me encuentre cara a cara
con el resto de esta lluvia
ya no sea yo
quiero decir
ya no sea este que ahora está
apenas mojado
tapándose ridículamente con este diario
como una Adán con su vergüenza
detrás de la hoja de parra,
quizá entonces
seré otra gota
que rueda por las calles
que abraza el asfalto
y se pierde bajo el cielo
entre las pisadas de la gente
que pasa
que pasa y se hace tarde
se hace prisa
pero yo ya no corro
estoy donde he caído
discurriendo
por las grietas
entrándome en la tierra
con una voluntad a cielo desatado
en esta certeza ancestral
incuestionable
de ser y hacer
para lo que he nacido,
agua,
mojando el polvo reseco
del camino.

Y cuando todo acabe
y vuelto el sol a calentar la tierra
se inscriba sobre un cielo
de una sola pincelada,
yo estaré
de nuevo de pie
pisándome a mi mismo
al que fui en la tormenta
a lo que quedó de mí en este lodo,
caminando hacia mañana
sin recordar quien he sido
mirando de reojo a las alturas
no sea que de pronto se nuble
y yo sin paraguas.

2 comentarios:

Pato dijo...

Somos eso, una especie de rueda, ahora somos agua, pantano, tierra.
Ahora somos barro salpicando zapatos, ensuciando ropas, marchitando veredas y mañana tal vez somos cielo líquido que limpia, que barre, que riega.

Todo parte de un mismo ser.

(qué bueno haberte descubierto, me encanta leer lo que escribís)

Besos.

Marcos A. Rodriguez Alemany dijo...

Que bueno que te guste Pato... imaginate el día que nos edite alguna editorial... o cuando refiramos donde escribiamos antes che, ja!